Homeopatia
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  Viernes 18 de Octubre de 2019

¿Qué es la Homeopatía?

El concepto de Homeopatía; va más allá de una metodología, no puede quedar reducido a un simple sistema terapéutico. En efecto, es una doctrina que surge de una antropología filosófica; que tiene como principio y fin a la persona humana, al hombre como una totalidad real y concreta. Es la concepción de una integridad; de un compuesto substancial de cuerpo y alma, que conforman una unidad, y hace que esa persona sea única e irrepetible en lo espiritual y en lo material.

La Fuerza que anima ese cuerpo, es decir su alma: es la energía vital, es la energía que pone en marcha y desarrolla un proceso dinámico que llamamos Vida; que frente a la materialidad de ese cuerpo desencadenará funciones que a su vez se traducirán en el obrar y en el sentir. Dicha energía vital en el hombre sano se encontrará en orden y en equilibrio; pero cuando se desordena, da lugar a lo que los Homeópatas llamamos sufrimiento psórico, y los psicólogos denominan angustia existencial. A su vez ese desorden o desequilibrio, es transmitido al cuerpo y rompe la homeostasis, es decir el equilibrio estructural y fisiológico que regula las múltiples funciones y operaciones que se realizan en el organismo vivo, acarreando una perturbación funcional u orgánica que conocemos como "enfermedad".

Por ello, la Homeopatía considera, que la causa de la mayoría de las enfermedades es "endógena", determinada por la susceptibilidad o idiosincrasia de ese organismo, interpretando que la causa está dentro de la persona y expresa una respuesta particular y singular al desorden de la energía vital que a su vez conduce a desarrollar el sufrimiento psórico, que lo torna dispuesto o sensible a cualquier potencial agente agresor externo.

Si lo esencial de la Medicina consiste en combatir a las enfermedades, se hace necesario e imprescindible atacar a su causa; que la mayor de las veces está dentro y no fuera del individuo y cada uno la padece con un rasgo particular que la caracteriza. De ahí que la Homeopatía sostiene que hay enfermos y no enfermedades. De donde se desprende una diferencia conceptual con la Alopatía, si bien se coincide y reconocen a los distintos agentes etiológicos ( bacterias, virus, parásitos, etc.), capaces de provocar cuadros anátomo-clínicos que expresan cada una de las patologías existentes. La Homeopatía hace hincapié, en que esos agentes contribuyen solo como causa determinante o concomitante, pero enfatiza que la causa eficiente de esa entidad nosológica está en la profundidad del hombre, expresada por el desorden de su fuerza vital. De ahí que la medicación racional, debe estar destinada a combatir ese desorden, que es particular y peculiar de esa persona.

De donde se desprende que antes de ser un buen homeópata, se debe ser un buen clínico; en efecto, en primer término se debe realizar un correcto diagnóstico clínico, sobre los síntomas y signos que presenta el paciente, no se debe prescindir de estudios especializados, o recurrir a análisis, diagnósticos por imágenes y los más diversos métodos de investigación sofisticados, que aporta la tecnología actual. El diagnóstico clínico es necesario e imprescindible hacerlo para actuar con prudencia, es decir, realizar un recto juicio que nos permita evaluar los límites del accionar homeopático; además ello nos va a permitir alumbrar un pronóstico, un curso probable de acción, orientador y útil para justipreciar la evolución terapéutica. Una vez, concretado el diagnóstico clínico, que es la expresión de la corporeidad o enfermedad somática; debemos abocarnos a realizar una profunda investigación, que nos permitirá ejecutar el correcto diagnóstico homeopático, para hallar el medicamento único, capaz de resolver ese desorden.

Hahnemann el creador de la Homeopatía, en su obra el Organon, par. 9, nos regala esta definición: "En el estado de salud, la energía vital (soberana) inmaterial que anima la parte material del cuerpo Humano (organismo), reina de manera absoluta. Entre todas las partes del organismo viviente ella mantiene en sus actividades funcionales y reaccionales una armonía funcional que provoca admiración. El espíritu dotado de razón que habita en este organismo puede así libremente servirse de este instrumento viviente y sano para alcanzar el Fin elevado de su existencia". Apreciamos a través de este pensamiento que el camino de la curación culmina cuando la persona humana alcanza el Fin trascendente. Es el camino de la perfección , es decir de la virtud, camino que nos proporciona sentido a la vida, y en ese andar nos hace a imagen y semejanza de Dios, que fundamenta la dignidad de la persona dentro de su naturaleza. No es lo mismo tener una naturaleza programada de antemano por una igual carga cromosómica, la cual pauta una especie, que ser persona, es decir "alguien" delante de Dios y para siempre.

Así cada hombre, es libre de elegir para subordinar las necesidades y límites individuales, a los altos fines trascendentes, o pueden mantenerse para solventar las necesidades egocéntricas vitales. La primera representa el estado de salud, la segunda: la inmanencia expresa la de enfermedad. En la trascendencia estimulamos la capacidad de realizarnos y la libertad de perfeccionarnos. Y si elegimos lo segundo, aunque se logre por un tiempo mantener su conformación, inexorablemente se destruirá, y su último estadío será la dispersión de sus elementos, en tal caso, como ocurre en el cadáver, cada uno de ellos pugnará por regirse por sus propias leyes materiales.

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