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  Sabado 15 de Agosto de 2020

Un caso de jaquecas y algo más

En noviembre de 1997, concurre a la consulta la Sra. P. L. De S., de 50 años, de nacionalidad argentina, nacida en Pcia. de Bs. As. Motiva la entrevista cefaleas intensas que comienzan en la frente para luego extenderse a toda la cabeza, de tipo presivo. Aparecen generalmente después de un paseo prolongado o por el menor esfuerzo físico o mental; otras veces por exponerse al sol; otras durante las tormentas; por ruidos; cuando menstruaba, durante las reglas. Cuando se instala el dolor, en el correr de las horas, se incrementa la intensidad del dolor hasta tornarse inaguantable, obligándola a guardar cama en una habitación a oscuras y en silencio, para culminar con nauseas y vómitos.

Estos episodios se hicieron cada vez más frecuentes. Se iniciaron hace 18 años, después de la muerte de su madre. Fueron interpretados como jaquecas y motivó la consulta de diferentes especialistas: clínicos, otorrinolaringólogo, neurólogos y psicólogos. En ese lapso se realizaron todo tipo de estudios y tratamientos sin resultados. Ultimamente, lleva 6 meses de tratamiento con Tofranil, Karidium y Gingeron 200, que no ha modificado el cuadro, terminando por recurrir al Migral, ya con poco efecto.

La paciente registra como antecedentes personales: hepatitis "A", a los 11 años. Menarca a los 11 años; menstruaciones regulares y escasas. Inquietud durante la menstruación. Tristeza durante la menstruación y últimamente cefaleas. Contrae matrimonio a los 23 años. Embarazo a los 28, seguido de Parto normal, con niña normal. A los 32 años, sufre depresión psíquica y sensación de abandono por la muerte de la madre. Recibe tratamiento Psiquiátrico. En ese lapso, concomitantemente se presentan episodios de bronquitis espasmódica que remiten con antibióticos y corticoides. A posteriori se instala el primer episodio de jaqueca. Cronológicamente puede apreciarse la relación causa y efecto, desencadenada por la muerte de la madre, con la tristeza y el abandono, después del sufrimiento y la supresión recibida con la medicación psiquiátrica, se instala un cuadro asmático, que se suprime con remedios y a posteriori irrumpen las jaquecas que se establecen crónicamente. Menopausia a los 48 años, sin trastornos sintomáticos.

Paciente friolenta. Miedo a tomar frío. Experimenta mucha sed. Aversión a la leche. Diarreas por leche.

Con referencia a la exploración de lo mental, se destaca primordialmente una disimulada aversión al esposo; como hacia la mayoría de los miembros de su familia. Es de notar su aislamiento de sus amigos íntimos. Indiferencia hacia su hija y sus nietos, que los imputa a desavenencias con su yerno. Tiene la sensación de haberse apartado de su propia familia configurando un verdadero cuadro de misantropía. Aversión al sexo. Cuenta, que siempre, trató evitar ver gente. Tímida, vergonzosa y desconfiada. Desea la soledad pero paradójicamente tiene miedo a estar sola. Temor a los hombres. Temor a las tormentas eléctricas.

Deprimida y melancólica. Está disconforme y no contenta consigo mismo. Sobresaltos por ruidos. La música fuerte la pone mal. Irritable, cólera por pequeñeces. Discutidora y habla violentamente. No tolera contradicción. Rencorosa y vengativa. En conclusión: no sabe exactamente lo que quiere de la vida, ni lo que debe hacer, eso se le manifiesta a la mañana, al despertar; acompañado de una sensación de abandono y tristeza. Dice estar incómoda en todas partes. Se siente mal con todo el mundo.

Interpretando: la paciente muestra una imagen de alguien que está en desacuerdo o desarmonía con el medio (clima: desordenes climáticos, tormentas, fríos) y con los demás (gente, amigos, familia. Incluso consigo mismo). No tolera la música, (no olvidemos que ésta, simboliza la armonía). Este desencuentro se remonta probablemente a cuando la madre la ubica en este mundo, de ahí la aversión a la leche y al sexo. Coincidiendo que sus dolencias físicas hacen su irrupción después de la muerte de la madre.

Se repertoriza de acuerdo a la técnica homeopática, jerárquicamente todos los síntomas mentales, generales y locales. Indicándose Natrum Carbónico 1.000 1 papel y glóbulos de mantenimiento.

A los 5 días de la toma del medicamento, realiza una agravación del cuadro clínico, cefalea intensa, acompañándose de rinitis con gran secreción nasal y flujo vaginal. A los 30 días, concurre a su segunda consulta, manifestando un cambio anímico, que incluso lo nota su familia, haciéndose evidente una mayor tolerancia hacia los demás. En cuanto a la cefalea refiere una mejoría que evalúa en un 80%, crisis menos intensas y menos frecuentes. Se indica continuar con el Natrum Carbónico. Y se recomienda a los 20 días suspender en forma progresiva los psicofármacos. Después de 60 días, se tiene una tercera consulta, la paciente no repitió episodios de cefaleas, a pesar de las tormentas y exponerse al sol, soporta los ruidos. Desaparece el cansancio físico y mental y lo más importante es el cambio en su profundidad psíquica que la lleva a vivir en armonía con su familia y puede recuperar a sus amigos.

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